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Journaling para la Ansiedad: Cómo Empezar Hoy
Psicología

Journaling para la Ansiedad: Cómo Empezar Hoy

Psicología
BP
Barbara PargasPsicóloga colegiada
22 de octubre de 2026·5 min

La vida actualmente va en x2, la sobrecarga de información y las exigencias cotidianas llevan a las personas a vivir en un estado de alerta casi permanente. Actualmente la mente se siente como si tuviese una pestaña de navegador que nunca se cierra, con miles de pensamientos, preocupaciones y pendientes constantes.

En medio de esta saturación, existe una herramienta sencilla, accesible y profundamente transformadora que ha ganado terreno en los últimos años: el journaling.

Journaling

El journaling consiste en plasmar en papel los pensamientos, emociones, sensaciones y experiencias personales de forma regular. A diferencia de un diario personal tradicional, donde se suele hacer un recuento de lo que sucedió a lo largo del día, esta técnica se centra en procesar lo que se siente respecto a lo que sucede.

Para comprender por qué funciona tan bien cuando la ansiedad se dispara, ayuda mirar qué ocurre dentro de la cabeza. Sabemos que el cerebro puede operar bajo un método de supervivencia, cuando la amígdala cerebral se activa, lo hace para saber si existen amenazas, y una parte del cerebro que procesa lo lógico se desactiva. Cuando la amígdala se activa puede provocar un bucle de rumiación.

Existen muchísimas estrategias que pueden detener ese bucle y entre ellas están las actividades como el journaling, y no se trata de escritura terapéutica o creativa. Cuando se hace journaling el cerebro se ve obligado a concentrarse, en lo que siente, sus emociones, pensamientos y sensaciones.

Los 3 bloques mentales que te impiden comenzar

A pesar de ser una práctica al alcance de cualquiera, dar el primer paso suele generar cierta resistencia. Existen tres obstáculos invisibles que suelen frenar a la mayoría de las personas antes de escribir su primera línea:

  • El perfeccionismo: Muchas personas asumen que para hacer journaling deben redactar de forma impecable, con buena caligrafía o con ideas profundas y poéticas. La presión por "hacerlo bien" termina paralizando el proceso. La libreta no juzga la sintaxis, las faltas de ortografía ni la coherencia de las ideas. Puedes empezar escribiendo como te sientes el día de hoy, en emociones concretas.
  • La ilusión de la falta de tiempo: Existe la creencia de que se necesita reservar media hora o una hora entera dentro de una agenda ocupada para sentarse en un lugar perfectamente silencioso. Esto genera la falsa idea de que si no se cuenta con mucho tiempo, no vale la pena intentarlo. Lo cierto es que dedicar entre tres y cinco minutos es más que suficiente para notar un cambio. En este hábito, la constancia importa mucho más que la duración.
  • El miedo a confrontar lo que se siente: Es habitual sentir cierto temor a que escribir sobre las preocupaciones termine por amplificarlas o traiga a la superficie emociones difíciles de manejar. Sin embargo, intentar ignorar o reprimir lo que duele suele aumentar la tensión acumulada.
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Journaling para la ansiedad: cómo empezar

Para poder dar ese paso principal no es necesario que tengas una técnica o un plan elaborado, puedes tener pequeños pasos. Las aproximaciones a las conductas que tú quieres llegar o las habilidades que quieres tener también son válidas. Puedes empezar con este pequeño paso

El procedimiento es muy sencillo:

  • Alista el entorno: Consigue una hoja, un bolígrafo y configura un temporizador en el teléfono móvil para que suene exactamente en cinco minutos.
  • Escribe sin parar: Una vez que el tiempo empiece a correr, la regla de oro es no detener la mano. Se debe escribir todo lo que pase por la cabeza, tal y como surja, sin corregir, sin borrar y sin filtrar nada.
  • Usa disparadores si te atascas: Si la mente se queda paralizada, basta con completar frases como "En este momento me siento..." o "Lo que más me preocupa hoy es...". Si no surge nada, se puede escribir literalmente "no sé qué escribir" cuantas veces sea necesario hasta que aparezca la siguiente idea.
  • Cierra al terminar: En el instante en que suene la alarma, la escritura se detiene. No hace falta releer lo que se redactó de inmediato.

Como se ha mencionado es una actividad que requiere de practica, como las habilidades. A medida que la práctica se vuelve familiar, es posible explorar distintos formatos según lo que el cuerpo o la mente requieran en cada jornada:

  • Escritura libre: Es la forma más espontánea. Consiste en volcar de forma caótica todo lo que se siente en momentos de saturación o cuando los pensamientos van demasiado rápido, lo puedes ver como un vomito verbal, todo lo que pueda pasar por tu mente volcarlo en el papel.
  • Cuestionamiento de pensamientos: Cuando la ansiedad hace que se visualicen los peores escenarios posibles, ayuda dividir la hoja en columnas para anotar la preocupación, evaluar qué pruebas reales existen de que eso ocurra y redactar una interpretación más ecuánime y objetiva de la situación.
  • Preguntas guía: En días donde la cabeza se siente cansada o nublada, responder preguntas directas simplifica el proceso. Cuestiones como "¿Qué está bajo mi control en este momento?" o "¿Qué necesito para sentirme mejor hoy?" ayudan a devolver el enfoque al presente.
  • Registro de desencadenantes: Anotar el contexto, la hora y las sensaciones físicas cada vez que aparece una ola de ansiedad ayuda a detectar patrones repetitivos, identificando qué situaciones, entornos o dinámicas suelen disparar la intranquilidad. Para saber tus sensaciones físicas puedes hacer un escaneo corporal.

Para que una herramienta sea útil, debe adaptarse a la vida de la persona y no convertirse en una obligación pesada. El objetivo es que escribir se perciba como un refugio y no como un pendiente más en la lista de tareas.

Recuerda que puedes tener un momento en el día para hacerlo, en un espacio que sea tuyo, con tu música o comida favorita. El journaling no es una técnica terapéutica, es una actividad que te puede ayudar y no sustituye la terapia en el momento que sea necesaria.

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